La
herramienta más importante y el símbolo del arte de
la zapatería es la horma. Sus orígenes son tan remotos
como los propios principios del oficio.
Las primeras pruebas documentados del uso de hormas en la confección
de zapatos se remontan a la Grecia y la Roma antiguas. En "El
banquete", el filósofo griego Platón (427-347
a.C) cuenta cómo Zeus creó al hombre de dos partes
y las cosió a la altura del ombligo. Pulió las arrugas,
le incorporó el pecho e hizo ambas cosas...con una herramienta
parecida a la que los zapateros usan para pulir las arrugas de la
piel sobre la horma".
También el escritor romano Plinio el Viejo (23-79 d.C.)
describe una divertida anécdota sobre la disputa del artista
Apeles con un zapatero: Apeles, el pintor más famoso de Grecia
en la antigüedad ( período de creación 340-300
a.C. aunque lamentablemente no se ha conservado ninguna de sus obras)
colocó sus primeras obras en el voladizo de su casa y se
escondió tras una mesa para escuchar la crítica del
pueblo llano, a quien consideraba un juez más estricto que
a sí mismo.
Un sutor (zapatero) observó que en el interior de un zapato
faltaba un ojal. El pintor remedió la falta divertido. El
zapatero, animado, extendió su crítica a la pierna
de la figura representada, pero Apeles le respondió: "Ne supra crepidam sutor iudicet" (un zapatero debe limitarse
a opinar sobre sus sandalias). De ahí procede la expresión "zapatero a tus zapatos".
Los zapateros griegos utilizaban las hormas para sobreponer las
correas de las sandalias. Los romanos cosían sobre ella el
zapato, que en su época ya era cerrado.
De acuerdo con el tipo de zapato y sus medidas usaban distintas
hormas para sandalias y para zapatos cerrados. Ya aplicaban el concepto
de las sandalias asimétricas: una para el pie derecho y otra
para el pie izquierdo. Confeccionaban una horma para cada pie, y
para la elaboración de las botas construían incluso
hormas divisibles.
Lunes 26/7/10, sólo abriremos por la mañana de 9h a 14:30h
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